Una infusión que une, pertenece e identifica al pueblo Argentino
Merienda#2 El Mate
Nota de autora: le recomiendo poner la pava y prepararse un buen mate para esta Merienda, deseo que lo disfrute tanto como yo el compartir con amigos, este ensayo lo dedico a esas compañías con las que se nos pasa la hora y el mate se termina lavando. <3
La cultura de un país, región, etnia, es muy diversa, cada una cuenta con sus propias características, ya sean leyendas, ritos, inclusive figuras representativas de sus pueblos; el folklore es una parte muy importante, no solo por su distinción y tradicionalidad, sino que otorga identidad. En esta oportunidad me voy a basar en la cultura argentina, pero como todos sabemos, tenemos una gran y variada lista de tradiciones, el asado, el tango, el dulce de leche, el Truco, todas éstas son parte de nuestro patrimonio, por ello, hoy decidí tomar solo una de ellas, para poder profundizar y dar a conocer los orígenes y secretos de una infusión que une, pertenece e identifica, al pueblo argentino: “El Mate”.
Bebida de origen guaraní, de nuestros aborígenes, originarios, nuestra gente; la palabra “Mate” proviene del quechua “Matí”, que significa calabaza (por ser el recipiente donde se toma), y “Caá” en guaraní significa Yerba, planta y selva. En el pasado, los guaraníes consideraban a la planta proveniente de Misiones, un regalo Divino; existen diferentes leyendas sobre cómo surgió y, cómo la comenzaron a utilizar. La más famosa, es sobre dos Diosas, que bajan y son acechadas por los peligros de la tierra, un cazador las socorre, y en agradecimiento se aparecen en el sueño del hombre, citando: “Mañana, cuando despiertes, vas a encontrar ante tu puerta una planta nueva: llamada Caá. Con sus hojas, tostadas y molidas, se prepara una infusión que acerca los corazones y ahuyenta la soledad. Es mi regalo para vos, tus hijos y los hijos de tus hijos…”. Así es como surgió, lo preparaban en una calabaza ahuecada, con una bombilla de caña, y la compartían entre miembros de las tribus; no solo bebían la hoja molida, sino que también masticaban e incluso comercializaban e intercambiaban como si fuese moneda entre diferentes tribus, así es como se expandió, y hoy podemos decir que es natural tomar Mate en todas las regiones de la Argentina.
Ahora que conocemos parte de sus orígenes y su pasado, es momento de hablar del presente y su rol en nuestras vidas, en la sociedad. Todos nosotros pensamos y percibimos al mundo de maneras completamente diferentes; por lo que el Mate ha de tener un sinfín de significados; personalmente voy a focalizar en la “Unión”. La ingesta de esta infusión, es en grupo, en sociedad, acompañado/a; pues tomarlo solo está permitido, por supuesto, pero es una bebida que normalmente, se consume con amigos, familia, personas cercanas, o no, con quienes existe un vínculo, o quizás no lo haya; de esto quería escribir. El Mate no excluye, por el contrario, incluye; la tan familiar pregunta de “Che, ¿Querés un mate?” es una invitación cultural casi imposible de rechazar, es el inicio de una buena conversación, de un vínculo si pensamos en un contexto facultativo, es una sensación cálida y no sólo por la infusión en sí, sino por lo implícito en ella. Una declaración muchas veces inconsciente de comodidad y de aceptación.
Esta bebida Nacional tan común y tan distintiva al mismo tiempo, no realiza diferencias en la sociedad, ya sea por edad, por género -con ello me refiero a que no existen etiquetas sociales/ estereotipos sobre si es una infusión femenina o masculina, como suele ocurrir con bebidas de moda como el “matcha” que históricamente se asoció a un público femenino creando una percepción de bebida “femenina”- y lo más importante, no existe la distinción entre las diversas clases sociales de nuestro país o el mundo(otro tema es si pueden acceder o no, pero se comprende la idea planteada).
No es que fuese una bebida de ricos, ni mucho menos de pobres, es la bebida que nos enseña a compartir y a unirnos con los otros, dejando de lado las etiquetas, los estereotipos y lo económico, acercando las similitudes, las anécdotas, los chismes, los momentos célebres y los que no tanto.
¿Por lo que podemos decir que aunque no exista tal vínculo con un individuo, si tomamos mate, nos relaciona de una forma que solo nosotros como argentinos experimentamos y comprendemos?
Aunque a veces no nos damos cuenta, constantemente convivimos con el mate, es parte de nuestra vida, hasta lo consideramos fundamental; por la mañana, por la tarde, incluso la noche, durante el trabajo, el instituto, la universidad; se podría decir que somos “adictos” , que generamos cierta “dependencia” hacia él e incluso encontramos algún grado de satisfacción al beberlo. Permítanme el atrevimiento queridxs lectorxs de invitar a esta merienda al señor Sigmund Freud e intentar aplicar su teoría sobre la pulsión oral a este fenómeno cultural. Según Freud, la boca es la primera zona erógena del bebé, donde busca placer a través de la succión y la ingesta. La pulsión busca satisfacerse en objetos parciales (pecho, chupete, comida) y no se agota totalmente, dejando un resto que impulsa la búsqueda continua de placer. Incluye la fase oral (incorporación, dar/recibir) y se relaciona con el deseo de unión y amor. En este caso el mate se convierte en un objeto que permite una gratificación oral prolongada, una fijación en esa zona erógena. El acto de tomar mate puede ser una forma de regresar a una etapa de consuelo, seguridad y satisfacción oral. Más allá de lo oral -como estebábamos charlando- el mate es un acto social. Freud no lo mencionaría, pero podemos ver en el ritual (cebar, compartir) un simbolismo complejo de entrega, cuidado y establecimiento de lazos, que trasciende la mera pulsión y toca aspectos del Superyó (el ritual) y el amor. Como toda pulsión, la búsqueda del mate nunca es completamente saciada, incentivando el deseo de seguir cebando y bebiendo.
Pero como decía, tenemos diferentes maneras de definir lo que significa el mate para cada uno, por lo que también tenemos maneras diferentes de tomarlo, y que muchas veces es fuente de discusiones, o mejor dicho debates; “¿dulce o amargo?”, “¿muy caliente o más tirando a frío?”, “¿con alguna hierba particular, café, cáscara de algún cítrico?”. Otros lo prefieren simple, pero la verdad es que cada yerba tiene un sabor y proceso diferente, -no es lo mismo la yerba que uno compra en un supermercado, con un marcado sabor artificial, con polvo en exceso y que se lava rápidamente, a otra más “orgánica”, con procesos de secado más complejos y ancestrales, entonces… ¿El mate es más bien personal o grupal? -lo dejo a su criterio-.
Volviendo al significado que le damos a esta histórica infusión tan representativa. El mate formaba parte del cortejo en la Alta sociedad, se puede decir que existía un lenguaje secreto entre amantes que no contaban con la privacidad en aquella época; si bien nadie conoce verdaderamente cómo funcionaba, se dice que el hombre iba de visita (a cortejar) a la casa de la dama (la de sus padres) y como no tenían ni libertad, ni privacidad para hablar, cada que ella cebaba se comunicaba con su amante; “Mate dulce = Amistad” , “Mate muy dulce = Tocá tema casamiento (pedí mi mano)”, “Mate Caliente = Ardo de amor por vos” , “Mate hirviendo = Odio”, “Mate frío = Desprecio”. Querido lector o lectora, cuidado al momento de aceptar la invitación a unos mates, un mate puede significar muchas cosas.
Hasta ahora me la pasé narrando sobre el mate y Argentina, Argentina y el mate, pero, ¿qué sucedería si el mate fuese tan popular que incluso atraviesa continentes? En virtud a esto, el mate tiene un gran lugar en un pequeño pueblo de Italia – sí, en Italia-, y personalmente tengo un inmenso aprecio hacia este pueblo, Lungro, mi abuelo es de allí, por lo que siempre estuvo presente esta fracción del continente. Está ubicado en Calabria, Italia, conocido como la “Capital Europea del Mate” porque sus habitantes adoptaron y mantuvieron la tradición de tomar mate, traída por inmigrantes que regresaron de Argentina, convirtiéndolo en un rito social profundo que une a la comunidad y celebra sus raíces sudamericanas y albanesas. Enviaban como regalo yerba, con bombillas y con mates de calabacines; específicamente recuerdo que en llamadas de larga distancia entre mi abuelo y su familia, ellos pedían calabacines, ya que, debido a su tamaño, “ahorraban” yerba, si bien es común en Lungro la venta de esta hierba, allí tiene un costo un poco elevado.
También se toma mate en Siria, aunque un dato curioso y a diferencia de nosotros en Siria lo beben individualmente en vasos de vidrio (por higiene) y cada uno tiene su propia bombilla, aunque comparten el agua caliente del termo -a mí me parece re loco y fascinante-.
En conclusión, retomando con todos los temas expuestos y desarrollados anteriormente, le invito señor/a lector/a a reflexionar sobre los distintos significados del mate, y, sobre todo, el significado que usted le otorga a éste. Ha de darse cuenta que no hay diferencias de clases sociales con esta infusión, no existen siquiera distinciones entre nacionalidades a la hora de tomarlo. Entonces se podría decir, -y así concluyo mi humilde reflexión en nuestra merienda de esta semana- que el Mate, es la infusión que acerca la equidad y aleja la desigualdad.
Muchas gracias por leerme y cuéntenme ¿Cómo toman el mate ustedes? A mí personalmente me gusta amargo y un poco lavado, porque para dulce estoy yo JAJAJAJAJA.
Próxima semana, próxima actualización, próxima merienda con Sofí; Gracias por compartir esta merienda conmigo -Sofí Lourdes




